
|
|
Anduve arrastrando los pies
por los malos comportamientos
Y añoré la desolada aurora
No podía enfrentarme todavía con otro salvador
Para conducirme en el modo en que había nacido
Entonces, como una tonelada de ladrillos
el amanecer descendió
La obstinación fue arrojada al suelo
La ciudadela quedó desgarrada e indefensa
Tú trajiste un amor que yo no había conocido nunca
Estribillo:
Te desearé hasta que las estaciones pierdan su misterio
Te necesitaré hasta que las aves se olviden de volar
Te amaré más que a nadie en la historia
Dondequiera que haya un por qué, tú eres la razón. |